viñedo

Una uva que crece en paz con su entorno. Este viñedo se alimenta de un estanque vivo, donde la flora y fauna local han enriquecido la tierra con sus propiedades.

La tierra de la viña no se modifica, siendo un suelo pobre la única forma de enriquecerlo es con el agua del estanque vivo (en él habitan gran variedad de flora y fauna) potenciando así el sistema inmunológico de la planta y fortaleciéndola.

El viñedo orgánico sólo realiza cuidados preventivos y junto con la liberación de insectos benéficos se controlan las plagas. En el verano se cubre con malla antigranizo creando un microclima que favorece a las parras y permite una maduración consolidada en el fruto.

Esta viña es visitada por diversos polinizadores aún cuando ella duerme, ya que permitimos el crecimiento de la flora típica de la zona.

Entre las variedades de insectos que habitan en la viña están arañas tejedoras, chinches benéficas, escarabajos en el sustrato, ranas, catarinas, mantis religiosas, insectos palo, entre otras; y entre los visitantes del día hay libélulas rojas y azules, y finalmente los grandes polinizadores: las abejas y las avispas.

Entre todo este tejido de insectos están también las aves, que se alimentan de chapulines, larvas y otros insectos durante el otoño, el invierno y la primavera; por lo que durante el verano se utiliza la malla que les impide lastimar el fruto. Así la viña permanece en equilibrio; evitando que la presencia de un descarnador de la hoja, de un barrenador de la madera, o de cualquier otro tipo de insecto herbívoro en la viña se convierta en una plaga.